Sí... Es fácil hablar, pero actuar no tanto. Hoy he observado algo: la tristeza, la melancolía, el dolor... Todos ellos siguen ahí, porque nunca se han ido, siempre han estado en lo más hondo.
A veces, con algún empujoncito, consiguen salir, y queman, corroen el alma del guerrero más feroz. Todo el mundo tiene miedo. Pero no consiste en rendirse a esos sentimientos, no, ese es el camino fácil. Lo difícil, lo que todo guerrero ha de conseguir es sobreponerse a ellos, vencerlos.
He seguido el consejo de un guerrero algo más experimentado que yo, un luchador fuerte. Céntrate en algo, y lucha por ello, me dijo. Y sí, es cierto que a veces el ánimo decae, y la melancolía, el dolor, la tristeza y el miedo vuelven. Melancolía por extrañar, tristeza por no poder por ahora, dolor por lo pasado, y miedo a no volver nunca... Y a que pase de nuevo.
Pero es momentáneo, apenas he parado de sonreír, y he logrado un objetivo mínimo: el contador funciona. Mi máquina es capaz de procesar un pequeño código... Y el reloj ya ha vuelto a girar.
He notado también que he retenido ciertas lecciones, y que soy capaz de transmitirlas con cierta calma y seguridad. Ahora queda comprobar que, efectivamente, han pasado a formar parte de mí, y no son solo pensamientos.
Y el deseo... El deseo se ha vuelto más maduro.
A ti, mi sonrisa, mi morada, mi ánimo, a ti... A ti te deseo lo mejor del mundo. Se que atraviesas un momento de confusión... Un objetivo ahora eres tú, evitar que tropieces en los mismos baches que yo. Pero no depende de mí... Yo solamente puedo darte unas piedras... Tú debes construir tu propia escalera. Y de corazón deseo que sea una escalera sólida. Lo que siento por ti va más allá de la admiración, de la amistad, del amor... No sería capaz de describir lo que siento por ti. Un millón de reinos no serían suficientes para evitar verte sonreír. Y quiero ayudarte a ello.
Y...
Y tú...
Bueno, qué decir de ti, mi ángel caído...
Me has traído algún quebradero de cabeza, es cierto, pero a pesar de ello, también deseo tu felicidad.
Y creo que la mejor forma de contribuir a ella, muy a mi pesar, es retirarme a dormir.
Jamás te harás una idea de lo jodidamente difícil que es para mí esto, solamente ha sido una parada en el camino... Pero ha sido una cama confortable y sopa caliente para el viajero empapado tras días de ayuno y marcha forzada bajo la más copiosa nevada del más crudo invierno. Cuesta abandonar la posada, pero hay que seguir la marcha. Después de todo, quién sabe si, por algún azar del destino el camino me lleve de nuevo a esa misma posada? Sea como fuere, puedes verme dar pasos baldíos, a lo lejos, desde la puerta de tu hogar, alejándome de lo que un día me sostuvo en pie.
Y entonces noto una brisa de aire en la mejilla... Es el aire de la libertad. Pero es un aire frío, helado, que silba la palabra "soledad" y arrastra una voz cruel. Aún no me he acostumbrado a la montaña, pero quedan muchos kilómetros de subida, esto es poco más que la falda, y la cumbre está lejos. Y sí, el aire cada vez será más frío, y el oxígeno menos abundante, pero es el camino a seguir, y no es momento de pararse ahora, no hay segundo que perder...
... Después de todo...
... El contador funciona...
... Y el reloj ha vuelto a girar...