A veces, pasa que se olvida quién es uno, y esto es un gran error, desvía del camino correcto. Hoy nadie es quien era ayer. Pero siempre, siempre hay tiempo de volver a ser uno mismo, rodearse de aquellos que aprecian a uno, disfrutar de su compañía, y agradecer el lugar que se tiene.
Aquí estoy, viendo cómo se consumen las últimas cámaras que daré, disfrutando de cada brizna de humo, observando cómo se escapa para mezclarse con el aire...
... Y con ese humo se va también mi alma. No, no digo que esté muriendo. Nada más lejos... Hoy vuelvo a nacer. Hago memoria, y pienso en el chico culto que fui una vez, al que le gustaba leer y disfrutar de una buena película, el que bebía cada sorbo de vida, y ssboreaba cada bocanada de aire fresco. Y pienso también en lo que he llegado a ser... Si bien es cierto que algunos de esos cambios me gustan, otros, por el contrario, desearía no haberlos presenciado... Pero, como ya dije, nunca es tarde.
Hoy me he fijado en algo... He perdido amigos últimamente, sí, pero...
Pero he ganado amigos, gente que parece estar dispuesta a dar mucho por mí.
Primera lección para reforjar el presente: humildad. Agradezco de corazón algunos gestos que he visto: una cena, una conversación, unos intentos de ánimo con minidiscusiones sobre cuándo y dónde, y un optimismo verdadero.
5
Ese número cobra un nuevo significado esta noche. Y, como buena lección que es, hay que grabarlo en la piel... Espero poder hacerlo pronto.
El papel del cigarro arde... Las briznas de tabaco crujen... Y el humo sigue ascendiendo, y sigue arrastrando con él las partes desagradables... Se lleva los demonios.
En las próximas horas debo construir el segundo escalón, pues un nuevo bache amenaza con lanzarme de bruces al suelo, pero ya vengo preparado. Con peores arpías me he enfrentado, y siempre he salido victorioso...
Y, bueno, qué decir de vosotros... Mañana tendremos una verdadera batalla a muerte, pero no seré yo quien caiga, tenerlo por seguro.
Apenas una colilla, apenas un demonio...
Va a ser una semana dura, pero esta vez no pienso rendirme.
La última ascua acaba de ser aplastada por el trozo de algodón.
Los demonios se han ido...
... Y el ángel despliega sus alas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario