Siempre se me dieron mal los comienzos y los finales. Ahora me han impuesto un final, y soy yo quien debe construir un nuevo comienzo. Un comienzo que se ha de erigir sobre una montaña de sueños rotos, sobre los restos de un corazón hecho jirones, apenas un paño de cocina del que una vez brotó la sangre más cálida.
Pero no es momento de mirar atrás, el camino andado no puede volver a rehacerse. Solo queda pues mirar hacia adelante, y dar el primer paso del resto del camino, sabiendo cuál es el final. Y caminar de forma que, cuando llegue ese final, puedas decir henchido de orgullo: este ha sido mi camino, y lo he recorrido de la mejor manera que he sabido.
Sólo a veces, otras, en compañía. Y a veces sintiéndose más sólo de lo que realmente se está.
Elecciones, en eso consiste: elige un trabajo, elige un lugar para vivir, elige tu compañero, elige otras compañías, elige dónde, cuándo, cómo, con quién, por qué, para qué...
Usar esos vagones, subir cuando lleguen, y bajar en el momento oportuno, ellos seguirán adelante sin ti, y eso significa que tú debes seguir adelante sin ellos, sin su apoyo, sin la velocidad que te daban, sin esa fuerza... Pero llegan más vagones que se pueden usar para seguir avanzando. La cuestión es decidir si ese vagón es el que llega hasta la meta elegida. Y, si no lo es, que pase. Siempre llegará otro. Y si no llega, tocará dar un paseo... A veces el vagón no llega, a veces siempre estuvo ahí, y a veces el vagón paró, pero ahora vuelve.
Errores que se cometen... Siempre se puede aprender de ellos, y entonces, dejan de ser errores y se convierten en lecciones, lecciones de vida que no se deben olvidar jamás, que deben determinar la forma de alcanzar las metas. Y hay que grabarse a fuego esas lecciones en la piel, en el alma, en el corazón...
Los sueños rotos empiezan a recomponerse: un futuro a corto plazo compartiendo alma, un futuro a medio plazo probando suerte, un futuro a largo plazo siendo alguien.
El primer paso es reafirmar las propias metas, nunca dejar que nadie las hunda, y, si alguien lo hace, salir a flote rápido, porque abajo no hay nada.
Tú... Fuiste un vagón que me llevó por poco tiempo, y ahora he bajado. Una buena lección
Rosa...
Julia...
Un vagón que espero dure por mucho... No pienso desperdiciar un vagón así. Lecciones del ayer que hoy me permiten volver a probarme.
Y... Tú... Saray... Mi vagón, mi tren... He recibido muchas lecciones, espero haberlas tatuado todas en mi piel, y se que recibiré más... Solo espero que sean muchas antes de que llegue la última.
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